Thriller cargado de intriga, suspense y con algún toque de
terror. Posee todos los alicientes de este tipo de películas y que hará que
estés continuamente con la incertidumbre de qué puede pasar. Extrañas
presencias, objetos que se mueven solos y una trama que hasta el último momento
no sabremos cómo se solucionará. Y aquí llega el punto, en mi opinión, más
flojo de la película y que me más me decepcionó: el final. Un final que no
entendí y muy típico. Me hubiese gustado ver algo más original.
Fay es una adolescente que ha tenido una infancia y una vida
feliz hasta que, a causa de una enfermedad que contrae su padre, su idílica
vida cambia. La situación en casa, en el instituto, etc. ya no es la misma. Y a
todo ello se le une que empiezan a suceder cosas extrañas a su alrededor.
Empieza a sentirse vigilada, perseguida, empieza a notar y observar presencias
extrañas a su alrededor e incluso la gente le dice haberla visto en lugares y
momentos en los que ella no estaba presente. Esto hará que empiece a pensar que
alguien que se parece mucho a ella quiera suplantar su identidad. Todo apunta a
una compañera de instituto con la que tiene una relación de enemistad pero,
¿realmente lo que parece es después lo que sucede?
No es una película que haya tenido mucha publicidad y que
seguramente sea desconocida para la mayoría de la gente pero es una película
que si te gusta este género te gustará. No esperes que la vayas a recordar como
una de las películas de tu vida pero hará que pases un rato de tensión hasta su
desenlace.
Mi puntuación: 6’5/10.

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